Noviembre de 2020 / año I / números 5-6-7-8-9-10

Cuando la pandemia
¿pase?

Javier Cerón Montes de Oca

Hace algunos meses, casi ya ya un año, el SARS-CoV-2 era mundialmente desconocido; hoy, el llamado nuevo coronavirus ha azotado a la mayoría de los países del orbe, colapsando los sistemas de salud en naciones de primer mundo como Italia o España; además, ha provocado pérdidas en la economía mundial. Los niños y jóvenes dejaron de ir a la escuela, quienes pueden trabajan desde casa, las videollamadas son más frecuentes; mientras que la sociedad se adaptaba a nuevas dinámicas los sistemas de salud considerados los más sólidos del mundo han sido puestos a prueba y la falta de recursos preventivos y personal médico destacan entre las deficiencias de estos sistemas de salud de los países que se enfrentan a la epidemia.

En un análisis del futuro inmediato de la pandemia, Ed Yong, especialista en ciencia de la revista The Atlantic, sostiene que la enfermedad COVID-19, ocasionada por el virus en cuestión, ha perturbado a la sociedad moderna en una escala que la mayor parte de las personas nunca ha visto. El científico aseguró que una pandemia global de esta magnitud era inevitable. Yong sugirió que los países debían desarrollar un test para identificar a las personas infectadas, aislarlas y rastrear a aquellos que tuvieron contacto con ellas, como lo que hicieron Corea del Sur, Singapur y Hong Kong con excelentes resultados. “Mientras el virus persista en algún lugar, existirá la posibilidad de que un viajero infectado vuelva a encender chispas frescas en los países que ya apagaron sus incendios […] en otros países asiáticos que parecieron tener el virus brevemente bajo control”.

Algunos especialistas propusieron tres posibles escenarios ante la situación: los países lograrían controlar el virus simultáneamente, el virus deja a su paso suficientes sobrevivientes inmunes y finalmente le costaría encontrar huéspedes viables o el mundo erradicaría los brotes hasta que se haya producido una vacuna. Ésta última opción es la más lenta y complicada.

El Instituto de Salud Nacional (NIH) de los Estados Unidos comenzó la prueba de una vacuna, en tan sólo 63 días, entre los que transcurrieron el descubrimiento de la secuencia del genoma del virus y la primera prueba de la vacuna, sin embargo, el camino para comprobar su efectividad y su seguridad a gran escala es largo, más aún si se le suma la tarea posterior de fabricarla y distribuirla a escala masiva, procesos que se estimaba llevarían entre 12 y 18 meses.

La pandemia ha sumido al orbe en una crisis sanitaria y económica de proporciones nunca vistas —como no sucedía desde la Gran Depresión de 1929 —, tanto que el Fondo Monetario Internacional ha catalogado a este momento como el gran confinamiento, en referencia a las medidas que se implementaron para intentar frenar el avance de la enfermedad.

El FMI pronosticó que el cierre a la economía ocasionará una caída global de 3% y advirtió que varios países podrían sufrir nuevas oleadas de disturbios si las medidas gubernamentales para mitigar la pandemia son consideradas insuficientes, deficientes o percibidas como injustas, por ello, la mayor parte de los gobiernos del globo han negociado ayudas financieras y activando planes de emergencia.

El escenario que se observa en las distintas sociedades alrededor del mundo trae consigo medidas extraordinarias, restricciones a “actividades productivas no esenciales” para contener la extensión del virus y evitar la saturación de los sistemas de salud. Ésta es una situación única en la historia, que ni siquiera estuvo prevista en los tratados de economía.

En México, la información que circula en medios y redes sociales, contrasta entre sí y ha fomentado escepticismo entre la población puesto que las versiones oficiales no son precisas o congruentes lo que provoca que algunas personas ignoren las recomendaciones sanitarias.

Alejandro Macías Hernández, infectólogo de la Universidad de Guanajuato, opina que “el COVID-19, no se va a ir hasta que no se encuentre una vacuna efectiva”. Por otro lado, apuntó que no hay una fecha definida para su fin y no es posible determinar el número de contagios en el país, así que tendremos que ver el avance de la enfermedad durante las siguientes semanas y evitar el aumento de contagios en la medida de lo posible. Sin embargo, “La gente que ya está desesperada por volver a la normalidad, tendrán que saber que ahora regresaran a una nueva realidad, por lo menos durante los próximos 18 meses deberemos conservar nuestra distancia de las personas”, señala Hernández. Lo cierto es que, aunque terminara hoy la pandemia, habría cambiado el mundo, es decir, tendremos un antes y un después.

El COVID-19 no sólo ha afectado la salud de miles de mexicanos. El cierre de negocios y la pérdida de un sinnúmero de empleos han provocado un duro golpe en la economía del país. En opinión de Isabella Cota, columnista del diario El País, esta emergencia sanitaria complicó la recaudación tributaria y puso al sector empresarial en un serio riesgo de entrar en una crisis profunda y rápida. Asimismo, asegura que el corazón de esta crisis económica es la incertidumbre que impide a los actores económicos, empresarios, empleados o trabajadores informales, hacer planes o saber cuándo contarán con su próximo ingreso. Salvaguardar los ingresos de las familias es, por lo tanto, una de las claves que definirán si la economía se reactiva de manera rápida o no.

Resta a la población tomar las precauciones más adecuadas y efectivas que permitan guardar la integridad física y retomar las actividades económicas lo más pronto posible; a los hombres de ciencia y políticos les queda la gran tarea de coordinar los esfuerzos y diseñar los mejores planes para salir avante.

Fuentes consultadas
Autor
Colegio de Bachilleres
Fecha de publicación
Noviembre de 2020
Calendario escolar
2020-2021
Gaceta en línea
Números 5-6-7-8-9
Trabajo en línea y a distancia
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Septiembre 2020

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