Marzo de 2020 | año I | número 3
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José Omar Navarro Jiménez

[...] aquel vocablo es una voz mágica y, cuando se convierte en verbo, es maligno, ágil y juguetón como un animal de presa.


¿Cómo estás?, ¿cómo te fue?, ¿cómo te cae?, ¿qué tal tu día? Los mexicanos podemos responder éstas y otras preguntas con aquella expresión tan nuestra. Además, con ella y sus variantes compartimos innumerables situaciones: nuestro estado de ánimo, distancias, maneras de ser, personalidades, cantidades, habilidades; incluso, si la usamos en el momento y modo precisos, el tiempo y el espacio pueden ser medidos por este famoso término. Bien podemos decir que, dentro del extenso vocabulario mexicano, esta expresión es la vieja confiable.

voces y letras

Es una palabra que, aunque no es exclusiva de México, su uso tan variado y constante a lo largo del país, sí nos identifica frente al mundo. Crecimos escuchándola y es tan familiar que nunca nos preguntamos más sobre ella. Pero, ¿cuál es su origen?, ¿por qué está tan arraigada en nuestra cultura?, ¿qué dice de los mexicanos?, ¿por qué nos divierte decirla?, ¿a quién se la decimos y a quién no?

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Octavio Paz —uno de los tres mexicanos que han ganado el Premio Nobel— se dio a la interesante tarea de responder estas preguntas. En uno de sus escritos más famosos, nos recuerda que en nuestro lenguaje diario hay palabras prohibidas, palabras secretas, palabras malditas que nos revelan y ocultan. Palabras que cuando los adolescentes quieren presumir de hombres, las pronuncian con voz ronca, palabras que igual las repiten las señoras para mostrar su libertad de espíritu o para mostrar la verdad de sus sentimientos. Son malas palabras, es un lenguaje vivo, es poesía al alcance de todos.

Octavio Paz afirma que aquel vocablo es una voz mágica y, cuando se convierte en verbo, es maligno, ágil y juguetón como un animal de presa. El camino que recorre para analizarlo lo conduce a hablar, entre otros temas, de sexualidad, crueldad, sadismo, de la figura del macho, de los españoles, de la conquista; habla del misterio del mexicano y del misterio de la mujer; habla en general de nuestros fantasmas como cultura.

La obra en la que desarrolla este tópico es El laberinto de la soledad, en específico, el capítulo “Los hijos de la Malinche”. Te resultará muy interesante y entretenido porque, además de aclararnos el panorama sobre nuestra grosería favorita, nos enseña mucho sobre nuestra identidad como mexicanos.

Y si ya te animaste a leer ese capítulo, aprovecha y sigue de largo: descubre más sobre el pachuco, las máscaras mexicanas, del Día de Muertos y diversos temas que están en lo más profundo de nuestra cultura pero que pocas veces nos detenemos a revisar. Paz expone en el fondo de nuestras tradiciones y costumbres una experiencia de soledad, quizá porque nadie es ajeno a ella.

Así que, si te has preguntado sobre ti mismo, sobre los otros, sobre nuestra sociedad, seguramente en El laberinto de la soledad vas a encontrar muchas respuestas que pueden ayudarte a entender mejor eso que llamamos ser mexicanos.

En la biblioteca del plantel puedes localizarlo con la clasificación 864 P3482L.

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