Enero de 2020 | año I | número 1
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Pigmalión y Galatea en el aula


José Omar Navarro Jiménez*

A lo largo del tiempo, la mitología le ha permitido al ser humano transmitir situaciones de profundo impacto para su vida; en la modernidad, ciencia y psicología la han tomado como referencia para explicar diferentes condiciones complejas de nuestra conducta, tal es el caso de Pigmalión, el rey escultor que, por el fuerte deseo y convicción, logró que su creación —la estatua Galatea— se convirtiera en una mujer real gracias a la intervención de Afrodita.

A semejanza del mito, los experimentos de Rosenthal y Jacobson1 , confirmaron que las expectativas de los docentes sobre sus alumnos influyen en el desempeño real del grupo. Por supuesto, esa influencia no se genera mágicamente, sino como efecto de actitudes, palabras y acciones concretas que los maestros ejercen a causa de los pensamientos e ideas que tienen respecto a sus estudiantes.

No es sorpresa que una idea nos conduzca a dirigir nuestras acciones, sin embargo, Rosenthal, con el llamado efecto Pigmalión demuestra que las expectativas y las creencias, incluso sin fundamento objetivo, pueden influir en los resultados. Para lograr una gran obra o para su fracaso, el docente puede ser el Pigmalión de las innumerables posibilidades que representan sus alumnos.

Pero el mito también nos habla de quien experimenta la transformación: el Galatea. La obra maestra necesitó que alguien más creyera en ella para volverse realidad. También somos Galatea. Las expectativas que tenemos sobre nosotros mismos pueden mantenernos para siempre inmóviles o ser el primer paso de la transformación.

Los efectos Pigmalión y Galatea, además de provocarnos a la autoreflexión, nos permitirán encontrar estrategias para convertir nuestra clase en la clase que queremos.

El semestre inicia, mitología y ciencia nos aportan herramientas para transformar lo monótono en heroico. Maestros y alumnos somos arte: como Galatea, ¿estoy dispuesto a permitir una transformación? Somos ciencia: como Pigmalión, ¿qué efecto estoy conminado a provocar? Somos posibilidad creativa: ¿Qué tan grande puede ser mi obra?

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*Licenciado en Filosofía y Psicología, colaborador en Dirección General del Colegio de Bachilleres.

1. Rosedal, R., Jacobson L.(1980).Pygmalion en la escuela. Expectativas del maestro y desarrollo intelectual del alumno.
Madrid. Marova.


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