Diciembre de 2020 / año I / número 11

Porque no hay quinto malo: red 5G

Javier Cerón Montes de Oca

Atrás quedó la antigua red 1G la de aquellos primeros teléfonos móviles que solo permitían hablar. La tecnología 2G introdujo los mensajes de texto —SMS—, y poco a poco nuestros celulares se convirtieron en herramientas de comunicación cada vez más amplias. Primero se incorporó la conexión a Internet (3G) y después llegó la banda ancha (4G), lo que trajo la reproducción de videos en tiempo real (streaming) y la realidad aumentada. Sin embargo, el avance más significativo vendrá de la mano de la velocidad, pues el 5G permitirá navegar hasta a 10 gigabytes por segundo, es decir, 10 veces más rápido que las principales ofertas de fibra óptica del mercado.

Además, el tiempo de respuesta de la red —conocido como latencia— también experimentará un avance significativo. Según los operadores, esta podría reducirse a 5 milisegundos, un período casi imperceptible para los humanos, lo cual nos facilitará conectarnos prácticamente en tiempo real, de modo que gracias a esta nueva tecnología podremos, por ejemplo, aumentar exponencialmente el número de dispositivos conectados.

¿Conectividad vs salud?

Pese a que la red 5G de telefonía celular ya comenzó a utilizarse en países como Alemania, Corea del Sur, España y Emiratos Árabes, hay quienes aseguran que esta nueva tecnología conlleva riesgos para la salud.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) calificó la tecnología inalámbrica como cancerígeno del nivel 2B, una catalogación muy genérica que, según la propia organización sanitaria, hace referencia a los compuestos “posiblemente carcinógenos para los seres humanos, esto es, cuando se considera que una asociación causal es creíble, pero el azar, los sesgos o los factores de confusión no pueden descartarse con una confianza razonable”, una categoría en la que se incluyen sustancias que se tienen como poco nocivas, como el café.

No obstante, a pesar de que la OMS haya afirmado que «los estudios realizados hasta la fecha no indican que la exposición ambiental a los campos de RF (radiofrecuencia) aumente el riesgo de cáncer o de cualquier otra enfermedad», ciertas organizaciones alertan de los potenciales peligros para la salud de las ondas de telefonía móvil, tal es el caso de la organización no gubernamental Ecologistas en Acción que emitió un comunicado en el que alertaba que la implantación del 5G se había llevado a cabo “sin evaluar sus posibles efectos sanitarios y ambientales, a pesar de los contundentes y numerosos llamamientos científicos a aplicar el principio de precaución”.

Una de las últimas investigaciones de la OMS, publicada en febrero de 2020 explica que “dado que la tecnología 5G se encuentra en una etapa temprana de implementación, los estudios sobre la exposición a los campos de radiofrecuencia aún están bajo investigación”. A lo que añaden que “hasta la fecha, y después de muchas investigaciones, no se ha detectado ningún efecto adverso para la salud relacionado causalmente con la exposición a tecnologías inalámbricas”. Para finalmente apuntar que se están desarrollando muchas más investigaciones al respecto para conocer a fondo cualquier tipo de repercusión en el cuerpo humano: “La OMS está realizando una evaluación de riesgos para la salud por exposición a radiofrecuencias que se publicará en 2022”, explican.

Por su parte, el Comité Científico Asesor en Radiofrecuencias y Salud, un comité independiente financiado por el Colegio Oficial de Ingenieros de Telecomunicación de España elaboró un informe relacionado con las nuevas redes de comunicaciones intitulado 5G y salud, publicado también en febrero de 2020, donde se concluye que “podemos estar tranquilos en función de las evidencias científicas disponibles”.

Todavía quedan muchas incógnitas por resolver, pero hasta el momento las principales entidades especialistas en la materia parecen apuntar hacia una conclusión común: el 5G no tiene riesgo para la salud.


La 5G en México

A decir de Mischa Dohler —exdirector del Centro de Investigación de Telecomunicaciones en King’s College y cofundador de Worldsensing, empresa pionera de smart cities— desplegar el 5G en nuestro país será mucho más rápido que el 3G o el 4G, pues se trata de un sistema mucho más flexible que puede construirse sobre la infraestructura que México ya tiene.

Dohler destaca que la “columna vertebral del internet” debería ser propiedad del gobierno, pues se trata de un “punto estratégico” para un país.

Cabe mencionar que antes de la llegada del coronavirus a nuestro país, el despliegue de la red 5G estaba en fase de pruebas y los operadores ya se estaban preparando para llevarla a sus clientes. Por otra parte, la pandemia generó una creciente demanda de servicios de telecomunicación, pues desde que empezó la etapa de aislamiento social, la necesidad de conexión aumentó entre los mexicanos, lo que dejó en claro la importancia de ampliar y robustecer la accesibilidad impulsando la transición a redes de nueva generación, como la 5G. De hecho, se prevé que en 2025 esta red esté funcionando en México.

En el mundo, el coronavirus tampoco frenó el avance de la red de quinta generación. Para el cierre de 2020, se espera que las conexiones 5G alcancen los 238 millones a nivel mundial.

Autor
Colegio de Bachilleres
Fecha de publicación
Diciembre de 2020
Calendario escolar
2020-2021
Gaceta en línea
Número 11
Navidades para recordar
Gaceta en línea

Número 11

Diciembre 2020

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